Oxígeno: el renacimiento brutal y honesto de Rubén Nasville
El viernes 21 de noviembre, la música de autor nacional recibe un golpe certero. Rubén Nasville publica Oxígeno, un debut en solitario que no es simplemente un álbum: es el testimonio crudo de un hombre que convirtió el miedo en combustible creativo. Ocho canciones que funcionan como diario íntimo, como herida y como cura; un viaje de oscuridad a luz donde el rock se vuelve acto de resistencia. Disponible en todas las plataformas digitales desde el 21 de noviembre, y en formato vinilo a través de la web oficial del artista, Oxígeno se levanta como un manifiesto emocional: respirar también es una forma de luchar.
El compositor zaragozano abre una nueva etapa bajo la producción de David Santisteban. El disco ha sido gestado con una precisión casi quirúrgica, donde conviven los ecos épicos de Dire Straits, la profundidad vocal de Ray Charles y Nina Simone, y la energía contemporánea de Kings of Leon. En el ámbito nacional, Oxígeno conversa con la honestidad de Leiva, la potencia de M Clan y la sensibilidad poética de Quique González. Según Nasville, la brújula emocional del proyecto es clara:
«Estas canciones me salvaron. Ahora quiero que insuflen vida a los demás».
La mezcla y masterización de Luis del Toro termina de expandir el álbum hacia un sonido vasto, profundo y lleno de aire.
Un viaje de sanación trazado en ocho canciones
El disco está construido como una travesía de superación: comienza en la incertidumbre y culmina en la calma recobrada. Su eje visual y emocional es «Fotos a contraluz», un tema donde arde un amor que busca rehacerse desde la intimidad. El videoclip —protagonizado por el actor Pepe Lorente, ganador del Premio Goya— eleva la propuesta hacia un lenguaje cinematográfico que confirma la ambición artística del proyecto.
El cierre del álbum llega con «Huracán», una explosión emocional que cuenta con la participación vocal de Litus. Es un canto a esos encuentros que curan, un vértigo luminoso que te recupera el pulso:
«Siento como floto, el corazón se me acelera / propulsándome hasta el centro del huracán».
El itinerario no estaría completo sin sus demás paradas esenciales:
«Finisterre»: rock de verdad, una metáfora de sanación en el límite donde la tierra se rinde al mar.
«Oxígeno» (tema central): un renacimiento sonoro, una decisión: soltar el peso para volver a respirar.
«Tu tiempo y el mío»: súplica íntima a lo que casi se apaga, un intento de volver a decir lo indecible.
«Vientos del norte»: impulso vital para vivir sin miedo; resistencia mansa pero firme.
«Volveremos a Madrid»: celebración del amor que vence a la duda, promesa luminosa de reencuentro.
Grabado en Estudio Uno y Estudio Le Goliat (Madrid), con arte visual de Rubén Chumillas y fotografía de Silvia Peña, Oxígeno confirma el resurgir de un músico que encontró en la adversidad un caudal de rock honesto y sanador.
Rubén Nasville, con este debut, no solo respira: nos enseña a respirar con él.




