Jayac y Curare unen fuerzas en Quito con “Zapateando Juyayay” en vivo
El pasado 22 de agosto de 2025, la ciudad de Quito fue escenario de una celebración única de música, cultura y tradición con la presentación en directo de Jayac ft. Curare, interpretando “Zapateando Juyayay”. Este espectáculo se llevó a cabo dentro del Festival “Otras Miradas, Otras Voces” 2025, organizado por Femrock Ecuador bajo la dirección de Paulina Izurieta, y con el valioso respaldo de la Secretaría de Cultura del Municipio del Distrito Metropolitano de Quito (MDMQ).
La interpretación de “Zapateando Juyayay” se convirtió en un viaje sonoro que mezcló la fuerza de la música andina con los matices contemporáneos que Jayac ha sabido proyectar a lo largo de su trayectoria. El acompañamiento de Curare, una de las bandas más representativas del metal andino ecuatoriano, dio un giro especial al tema, creando una atmósfera cargada de energía, tradición y fusión cultural.
El festival fue un espacio donde la música se encontró con la danza y la identidad. El Ballet Humanizarte participó con una puesta en escena que reforzó la fuerza visual y simbólica del zapateo, uniendo tradición y modernidad sobre el escenario. El público respondió con entusiasmo, llenando la plaza con palmas, gritos y pasos que acompañaron la interpretación de esta versión en directo.
El zapateado, característico de las culturas andinas, se convirtió en protagonista al resonar como símbolo de resistencia, identidad y alegría colectiva. La interacción con el público generó un ambiente de hermandad, recordando que la música no solo se escucha, sino que también se baila y se vive.
La colaboración entre Jayac y Curare no es casualidad, sino el resultado de un diálogo musical que apuesta por mostrar la riqueza cultural del Ecuador en toda su diversidad. Mientras Jayac se ha consolidado como un embajador de la música andina con proyección internacional, Curare ha explorado la fusión del rock y el metal con sonoridades ancestrales, llevando el concepto de metal andino a escenarios nacionales e internacionales.
Ambas propuestas se encontraron en Quito para ofrecer una experiencia inolvidable, demostrando que la música tradicional y los géneros contemporáneos pueden convivir, potenciándose mutuamente y fortaleciendo la identidad cultural.



